Las tormentas de final de verano son distintas aquí. No es s
Las tormentas de final de verano son distintas aquí. No es solo el agua: es la humedad repentina después de meses de sequía absoluta, y esa humedad se mete en las puertas de madera del centro y las hincha en un día.
Nos llamaron desde la Avenida de Murcia después de una de esas tormentas de septiembre. La puerta no cerraba bien, el marco se había hinchado un par de milímetros y el pestillo ya no encajaba donde debía. La dueña pensó que era la cerradura, pero el problema era la madera.
Ajustamos el cerco y, ya que estábamos, cambiamos un bombín que llevaba tiempo dando guerra. Un cambio de cerraduras de emergencia bien hecho a veces empieza mirando la puerta entera, no solo la pieza que falla.
Tres milímetros. A veces es solo eso.
Esto se ve mucho por aquí, sobre todo cuando el verano se despide con tormenta seca primero y agua después. Si tu puerta empieza a costar más después de una de estas, dame dos minutos y le echo un vistazo antes de que vaya a más. Como cerrajero en Cartagena lo vemos cada año por estas fechas, y Curro y Nacho seguimos de guardia entre los dos para estas cosas.